El EBITDA es un indicador financiero cuyo acrónimo significa Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation, and Amortization (Beneficios antes de Intereses, Impuestos, Depreciación y Amortización).
En términos simples, muestra el beneficio bruto de explotación de una empresa antes de deducir los gastos financieros.
Sirve para medir la capacidad de una compañía para generar dinero basándose únicamente en su actividad productiva, sin que la contabilidad fiscal o la deuda distorsionen la imagen real.
Esta métrica es fundamental por tres razones clave:
Ya vimos qué es el EBITDA. Para obtener este indicador no necesitas fórmulas complejas, solo la información correcta de tu Estado de Resultados.
La manera más sencilla de calcularlo es partiendo del Resultado Operativo (EBIT):
Imagina una empresa de software con los siguientes datos anuales:
Paso 1: Calcular el EBIT (Utilidad Operativa) Ingresos ($500,000) - Costos y Gastos ($350,000) = $150,000
Paso 2: Sumar los gastos no monetarios EBIT ($150,000) + Depreciación ($20,000) + Amortización ($10,000) = $180,000
Resultado: El EBITDA de la empresa es de $180,000. Este número refleja el flujo de caja operativo bruto disponible antes de pagar deudas o impuestos.
Es común confundir estos términos. Aquí la distinción clave para no cometer errores de análisis:
Aunque es el estándar de la industria, confiar ciegamente en él puede ser peligroso.
Si te preguntas qué esconde el EBITDA, la respuesta es que puede inflar la percepción de rentabilidad.
Al ignorar la depreciación, no considera el costo real de mantener los equipos y activos (CAPEX) necesarios para que la empresa siga funcionando.
Una empresa puede tener un EBITDA positivo y aun así estar en quiebra por falta de liquidez real para pagar sus deudas.
Los bancos utilizan el ratio Deuda Neta / EBITDA para saber en cuántos años podrías pagar tu deuda usando solo tus beneficios operativos.
Si este ratio es mayor a 3 o 4 veces, los bancos podrían considerar que la empresa está sobreendeudada.
La Utilidad Neta es lo que realmente queda en el bolsillo de los accionistas después de pagar absolutamente todo (incluidos impuestos e intereses). El EBITDA es un paso intermedio que muestra la potencia del negocio antes de cumplir con esas obligaciones financieras y fiscales.
Calcular métricas financieras manualmente en hojas de cálculo aumenta el riesgo de error humano y consume tiempo valioso.
Contar con un software financiero te permite visualizar flujo de caja en tiempo real, conectando directamente con tu contabilidad para tomar decisiones estratégicas basadas en datos actualizados, no en estimaciones pasadas.