La inflación no se refiere al aumento de un precio específico, sino al promedio del sistema. Se mide habitualmente a través del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que representa el costo de una "canasta básica" de bienes y servicios. Sus causas pueden ser diversas: un exceso de dinero en circulación (inflación monetaria), un aumento en los costos de producción (como el petróleo o sueldos) o un exceso de demanda que supera la capacidad de oferta de las empresas. Para una empresa, la inflación es un desafío de gestión crítico. Si los costos de los insumos suben más rápido que la capacidad de la empresa para ajustar sus precios de venta, el margen de utilidad se reduce. Además, la inflación genera incertidumbre, lo que dificulta la planificación de inversiones a largo plazo. Por ello, en países con metas de inflación, el Banco Central suele subir las tasas de interés para desincentivar el consumo y enfriar la subida de precios, impactando directamente en el costo de los créditos empresariales.
Ejemplo:
Que el mismo presupuesto de $50.000 que antes llenaba un carro de supermercado, hoy solo alcance para la mitad de los productos.
Consejos de aplicación
En periodos de alta inflación, prioriza la inversión en activos reales o inventarios estratégicos antes que mantener grandes sumas de efectivo "quieto", ya que este último pierde valor cada día.Diferencias relevantes
La Inflación es el aumento de precios; la Deflación es su caída generalizada; y la Estanflación es el peor escenario: precios al alza con una economía estancada y desempleo.Preguntas frecuentes
- ¿Quién controla la inflación en Chile? El Banco Central de Chile tiene como misión principal mantener la inflación baja y estable, generalmente apuntando a una meta del 3% anual en un horizonte de dos años.
- ¿Cómo afecta la inflación a mis deudas? Si tu deuda está en pesos a tasa fija, la inflación te favorece porque el valor real de lo que debes disminuye; pero si está en UF, tu deuda subirá diariamente a la par con el IPC.
- ¿Qué es la inflación subyacente? Es una medida que excluye los precios de productos volátiles como alimentos y energía, permitiendo ver la tendencia de precios a largo plazo de forma más clara para los economistas.