El activo personifica la aplicación de los recursos de la empresa. Según las normas IFRS, para que algo sea considerado activo debe ser el resultado de sucesos pasados y tener la capacidad de producir flujos de efectivo, ya sea mediante su venta, su uso en la producción o su intercambio. Se divide principalmente en Activo Corriente (disponible en menos de un año, como caja o cuentas por cobrar) y Activo No Corriente (bienes duraderos como propiedades, vehículos o software). La gestión eficiente de los activos es clave para la solvencia. Por ejemplo, un exceso de activo en inventarios puede indicar dinero "atrapado" que no genera rentabilidad, mientras que un activo sólido en cuentas por cobrar requiere una gestión de cobros automática para no afectar la liquidez. La suma de todos los activos debe ser siempre igual a la suma del Pasivo más el Patrimonio, reflejando que cada recurso en la empresa ha sido financiado por deuda o por capital propio.
Ejemplo:
El saldo en la cuenta corriente bancaria, las mercaderías en bodega y las camionetas de reparto de la compañía.
Consejos de aplicación
Monitorea el índice de rotación de tus activos; si tus activos fijos no están produciendo un aumento proporcional en las ventas, podrías tener capacidad ociosa que castiga tu rentabilidad.Diferencias relevantes
El activo es lo que la empresa posee para generar riqueza, mientras que el gasto es un recurso que ya se consumió durante el periodo para mantener la operación sin generar un bien duradero.Preguntas frecuentes
- ¿Un bien arrendado puede ser un activo? Bajo las nuevas normas contables (IFRS 16), los contratos de arrendamiento a largo plazo se reconocen como un "activo por derecho de uso", reflejando el control sobre el bien.
- ¿Qué es la depreciación de un activo? Es el reconocimiento contable del desgaste o pérdida de valor de un activo no corriente a lo largo de su vida útil, lo que permite distribuir su costo en el tiempo.
- ¿Qué son los activos intangibles? Son recursos que no tienen existencia física pero aportan valor económico, como las patentes, los derechos de autor, las marcas comerciales o las licencias de software.