Los gastos son los recursos consumidos durante el ejercicio para generar ingresos. Se rigen por el principio de devengado, lo que significa que deben reconocerse en el periodo en que se incurren, sin importar la fecha de pago. Se clasifican principalmente en Gastos de Administración (sueldos de oficina, arriendos, útiles) y Gastos de Ventas (publicidad, comisiones, despachos). Una gestión financiera saludable busca optimizar estos rubros para que no "devoren" el margen bruto obtenido de las ventas. Desde la perspectiva tributaria en Chile, para que un gasto sea deducible (pueda usarse para bajar el pago de impuestos), debe ser necesario para producir la renta, estar pagado o adeudado y contar con el respaldo legal (DTE). La automatización de la gestión de gastos permite clasificar cada factura recibida en tiempo real, facilitando el control presupuestario y evitando que los gastos "hormiga" afecten la rentabilidad final del periodo.
Ejemplo:
El pago del arriendo de la oficina, la cuenta de la luz y los sueldos del personal administrativo.
Consejos de aplicación
Implementa presupuestos mensuales por categoría de gasto. Si un área supera su límite, el sistema debe alertarte de inmediato para ajustar la estrategia antes de que se afecte el flujo de caja del mes siguiente.Diferencias relevantes
El Costo es el dinero invertido directamente en fabricar un producto o prestar un servicio (valor inventariable), mientras que el Gasto es el dinero que se usa para la estructura general de la empresa (se va directo a pérdida).Preguntas frecuentes
- ¿Qué son los gastos fijos y variables? Los fijos son los que pagas siempre sin importar cuánto vendas (arriendo), mientras que los variables cambian según el volumen de actividad (comisiones por ventas o insumos de oficina).
- ¿Los gastos rechazados qué son? Son desembolsos que el SII no acepta como necesarios para el giro de la empresa (como el mercado personal del dueño), obligando a pagar un impuesto de castigo por ellos.
- ¿Cómo afecta un gasto al estado de resultados? Aparece restando a la utilidad bruta. Mientras mayores sean los gastos operativos, menor será la utilidad antes de impuestos y, por ende, el dividendo para los socios.