El Registro de Compras y Ventas (RCV) es el corazón de la gestión fiscal moderna, diseñado para reemplazar los antiguos libros contables manuales. Se alimenta en tiempo real de la información proveniente de facturas, notas de crédito, notas de débito y otros documentos electrónicos validados por el ente fiscal. Este sistema se divide en dos secciones: el Registro de Ventas, donde se detallan los ingresos generados, y el Registro de Compras, donde se listan las adquisiciones del periodo. La importancia del RCV radica en su capacidad para automatizar la propuesta de declaración de impuestos (como el Formulario 29 en Chile). Sin embargo, requiere una revisión constante por parte del equipo contable para gestionar el acuse de recibo de mercaderías o servicios, clasificar compras como "supermercado" o "activo fijo" y asegurar que el crédito fiscal sea utilizado dentro de los plazos legales, evitando inconsistencias que podrían derivar en auditorías.
Ejemplo:
Un contador que ingresa al portal tributario para validar que las 50 facturas recibidas en el mes coincidan con el crédito fiscal a declarar.
Consejos de aplicación
Revisa el RCV semanalmente para dar el "Acuse de Recibo" a tus facturas de proveedores y así asegurar el uso del crédito fiscal en el mes correspondiente.Diferencias relevantes
A diferencia de los libros auxiliares contables, el RCV es un registro oficial y centralizado cuya información tiene carácter legal directo ante la administración tributaria.Preguntas frecuentes
- ¿Qué pasa si una factura no aparece en mi RCV? Si el documento fue emitido correctamente pero no aparece, debe contactarse al proveedor o verificar si el documento fue rechazado por el ente fiscal.
- ¿Puedo modificar la información del Registro de Compras y Ventas? No se pueden borrar documentos, pero se pueden caracterizar (por ejemplo, como no recuperables) o agregar documentos físicos mediante carga manual.
- ¿Quién es el responsable de mantener el RCV actualizado? Aunque el sistema es automático, la responsabilidad de clasificar y validar la información para la declaración de impuestos recae exclusivamente en el contribuyente.