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Motivación vs. disciplina: importancia de hábitos en equipos

<span id=hs_cos_wrapper_name class=hs_cos_wrapper hs_cos_wrapper_meta_field hs_cos_wrapper_type_text style= data-hs-cos-general-type=meta_field data-hs-cos-type=text Motivación vs. disciplina: importancia de hábitos en equipos

Autor:

Buk

Los niveles de motivación en tu equipo de trabajo impactan directamente sobre el ambiente laboral y el éxito de la empresa. Es más probable que una persona desmotivada tienda a procrastinar y a transmitir señales negativas al resto del equipo, que alguien que está motivado y comprometido con los objetivos organizacionales.

Por eso, es indispensable buscar formas para motivar a los trabajadores, aprovechando este impulso para generar hábitos y una mejor actitud disciplinaria dentro de la organización.

La importancia de generar buenos hábitos en tu equipo

Los hábitos permiten estandarizar ciertos procesos o actitudes, facilitando la realización de actividades de manera efectiva y en armonía con el resto de los colaboradores.

Ahora bien, lo importante es que puedes formar hábitos positivos que se acomoden a tus objetivos a través de la motivación y la disciplina. Estas son algunas formas de lograrlo: 

1. Encuentra la motivación de tu equipo

El primer paso es encontrar lo que motiva a tu equipo. La motivación puede ser intrínseca o extrínseca, es decir, puede venir de un impulso interior -como el amor a una actividad- o de un incentivo externo, como bonificaciones o beneficios laborales.

Lo importante es establecer una asociación entre el objetivo y una meta de valor para tu equipo, así verán el trabajo desde una perspectiva de beneficios mutuos. 

También puedes basarte en un enfoque de aprendizaje en lugar de un enfoque de rendimiento. Por ejemplo, en lugar de decidir que este mes venderás 5 veces más, puedes decidir que todo tu equipo aprenderá más sobre estrategias de ventas, y luego se reunirán para discutir nuevas técnicas que pueden aplicarse en la empresa.  

2. Crea un ambiente de disciplina flexible

Una vez que has encontrado una forma de motivar a tu equipo, es momento de fomentar la disciplina para alcanzar objetivos en común. 

Pero, ¿Qué es la disciplina? En pocas palabras, es la decisión de hacer algo cuando podrías estar haciendo otra cosa más placentera. Serás más disciplinado cuando aceptes que ser productivo es fundamental para alcanzar metas, pero, al mismo tiempo, debes ser consciente de que la constancia es necesaria. 

El trabajo no estará listo de la noche a la mañana. Tendrás que dividir las actividades en pequeñas partes para iniciar del modo más sencillo posible.

3. Genera un hábito de consecución de objetivos

Una vez que has comprendido qué es la disciplina, puedes empezar a crear hábitos a través del aprendizaje y la repetición.

Una persona puede generar hábitos asociando ciertas señales con comportamientos que le ayudan a cumplir un objetivo. Por ejemplo, si quieres mejorar el orden en la oficina, puedes ubicar botes de basura, estanterías y señales que le recuerden al equipo la importancia de un espacio organizado.

Automotivación: genera hábitos positivos en ti mismo

Sigue estos consejos para ayudarte con la automotivación:

1. Ten objetivos claros

Utiliza herramientas como los objetivos SMART para conseguir mejores resultados. De esta manera, tendrás una herramienta para ordenar tus objetivos y darles una estructura fácil de seguir y que te ayudará a ti y a tus equipos a lograr sus metas a corto y largo plazo.

2. Haz un plan de acción

Por medio de una estructura que ordene tus tareas, podrás definir no sólo las acciones de tu equipo, sino que sus metas a corto plazo, lo que generará esa sensación de logro y avance que los mantenga motivados con el proyecto. Te ayudará a construir disciplina para alcanzar objetivos en un lugar de trabajo feliz, teniendo el propósito del proyecto en mente de manera constante. 

3. Cultiva una actitud positiva hacia ti mismo

Aliméntate con hechos, palabras y proyecciones positivas para no desviarte del camino que quieres. Incluso en momentos de baja productividad o baja motivación, o incluso enfrentando conflictos, una actitud positiva y constructiva puede marcar la diferencia entre un freno en tu proyecto y un proceso de mejora permanente.

4. Llega al éxito, ¡sin excusas!

La única persona que puede llevarte al éxito eres tú mismo. Toma medidas para alcanzar lo que quieres y lo conseguirás. No importa si es en la cúspide de tu motivación o en un momento de baja productividad, si tienes siempre presente tus virtudes y las de tu equipo, podrás enfocar tus esfuerzos para sacar lo mejor de ti y de tu equipo.

En la misma línea, para generar y mantener motivados a tus colaboradores es clave optimizar todos los procesos relacionados con recursos humanos -como la gestión de vacaciones o el acceso a los beneficios-, algo para lo que puedes apoyarte en herramientas especializadas en el área.

 


Si quieres seguir profundizando en el tema, puedes revisar algunos tipos de motivación para tus colaboradores y, con ello, mejorar el rendimiento de tu negocio a nivel general.

 

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