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2026

Chile

Cuando una empresa abre una vacante, la pregunta más repetida es cuánto va a demorar. Pocas organizaciones tienen una referencia propia, y la conversación suele apoyarse en impresiones o en promedios sin contexto. Para quienes estudian el mercado laboral, el tiempo que toma cubrir un cargo es además una medida de la fricción de contratación, que se puede contrastar con el desempleo.

 

En este contexto, a partir de datos de Plataforma de Buk se analizó una serie mensual con más de cien mil vacantes de organizaciones en Chile, filtrando el periodo entre junio de 2022 y julio de 2026. La serie mide los días corridos entre la apertura formal de una vacante y el inicio del contrato de la persona seleccionada.

 

Las cifras se corrigen por tamaño de empresa para que cada grupo pese en la serie lo mismo que pesa en el empleo formal (gran empresa de 200 o más trabajadores: 74,7%; mediana de 50 a 199: 18,3%; micro y pequeña de 1 a 49: 7,0%). Así los resultados no dependen de cuántas empresas pequeñas o grandes entraron a la muestra en cada mes.

 

1. Diagnóstico: la duración típica de una vacante

 

En el periodo junio 2022–julio 2026, la mitad de los cargos tardó 18 días o menos en cubrirse. Una de cada cuatro vacantes se cubrió en solo 6 días o menos (percentil 25), y tres de cada cuatro en 41 días o menos (percentil 75).

 

Tabla 1. La mitad de las vacantes se cubre en 18 días o menos, pero una de cada cuatro tarda más de 41 días (promedio mensual jun 2022–jul 2026, días corridos).

 

Indicador Días corridos
Percentil 25 (1 de cada 4 vacantes se cubre en este plazo o menos) 6
Mediana ponderada por empleo (la mitad de las vacantes se cubre en este plazo o menos) 18
Percentil 75 (3 de cada 4 vacantes se cubren en este plazo o menos) 41
Promedio ponderado por empleo 37

Nota: Mediana y promedio ponderados por empleo formal según tamaño de empresa; percentiles 25 y 75 sin ponderar.

Mediana y promedio: dos lecturas distintas

El promedio (37 días) es más del doble de la mediana (18 días). Existen procesos rápidos, de pocos días, y otros que se alargan por meses. Estos últimos suben el promedio sin cambiar lo que vive la mayoría de los procesos.

 

Esto afecta cómo se evalúa el desempeño. Un equipo que cubre sus vacantes en 25 días está sobre la mediana y bajo el promedio, y según la medida que use llegará a conclusiones opuestas. Para fijar metas operativas, la mediana es la referencia más estable.

 

2. Evolución de la duración desde 2022

 

Tras promediar 24 días durante el segundo semestre de 2022, la mediana se contrajo y estabilizó en torno a los 16 a 17 días durante 2023 y 2024. En 2025, el tiempo típico aumentó un 21%, alcanzando los 20 días. En 2026 los tiempos se normalizaron y la mediana de días de contratación bajó a 16 días, cercana a los tiempos de 2024.

Respecto a 2026 es importante destacar que la rápida caída en los plazos observada entre enero y julio de 2026 podría deberse a que los procesos de selección complejos abiertos en meses recientes siguen activos y aún no se contabilizan en la base, sesgando los resultados del semestre a la baja.

 

Tabla 2. Evolución de tiempos: La mediana se elevó a 20 días en 2025 (días corridos, promedio de los valores mensuales de cada periodo).

 

Año Mediana Promedio Rango central (percentil 25 a 75)
2022 (junio a dic.) 24 42 7 a 48
2023 16 36 6 a 38
2024 17  37 6 a 40
2025 20  40 6 a 44
2026 (enero a jul.)* 16 26 5 a 35

Nota: Mediana y promedio ponderados por empleo formal; rango central sin ponderar. *Los datos de 2026 tienen censura estadística temporal.

Una manera de tener una mirada más precisa a la duración de las vacantes en 2026 es abriendo la serie de datos por mes. Al desglosar la serie de manera mensual, observamos con mayor granularidad cómo ha fluctuado la fricción de contratación desde mediados de 2022 a la fecha. 

 

Como se indicó anteriormente, la rápida caída en los plazos observada en el promedio del primer semestre de 2026 se explica, en parte, por el ciclo estadístico: los procesos de selección complejos abiertos en meses recientes siguen activos y aún no se contabilizan. Sin embargo, si se observa exclusivamente el arranque del año, cuyos vacantes ya tuvieron meses de sobra para cerrarse, se observa una caída real en la fricción de contratación frente a 2025.

Mientras que enero partió con duraciones casi idénticas a las del año anterior (17,8 días de mediana en 2026 versus 18,5 días en 2025), a partir de febrero los plazos se acortaron de manera evidente. Los mayores contrastes se dieron durante abril y mayo, meses en que el tiempo típico para cubrir una vacante fue entre 6 y 7 días más corto que lo registrado en los mismos meses de 2025.

 

3. Diferencias según cómo se cuenta: vacantes, empleo o empresas

 

El mismo dato da resultados distintos según qué unidad se toma en consideración. Si se cuenta cada vacante por igual, el promedio del periodo analizado es de 35 días. Si se pondera por el peso de cada tamaño de empresa en el empleo formal, se ubica en 37 días. Si se cuenta cada empresa por igual, sin importar cuántas vacantes abrió, salta a 47 días.

 

Tabla 3. Si cada empresa pesa lo mismo, el promedio sube de 35 a 47 días (promedio mensual jun 2022–jul 2026, días corridos).

 

Forma de calcular el promedio Días corridos
Cada vacante pesa igual (sin ponderar) 35
Ponderado por empleo formal 37
Cada empresa pesa igual 47

Nota: Promedio de los valores mensuales del período según esquema de agregación.

La diferencia indica que las empresas que abren muchas vacantes tienden a cubrirlas más rápido que las que abren pocas. Una explicación posible a este fenómeno podría ser que quienes contratan en volumen tienen procesos más estandarizados.

 

4. Estacionalidad según mes de apertura

 

Al observar el mes de apertura, diciembre registra la mayor duración mediana (21 días corridos), mientras que febrero y julio presentan la menor (16 días). En el promedio ponderado, mayo y diciembre lideran la tabla bordeando los 38 a 40 días.

 

Las diferencias son de unos cinco días en la mediana y se calculan sobre una muestra acotada de cuatro años. Sirven como señal para planificar y no como regla fija.

 

5. Implicancias y recomendaciones

 

Para equipos de RRHH

  • Usar la mediana como meta y el percentil 75 como alerta. Si más de una de cada cuatro vacantes supera los 41 días, esos procesos merecen revisión.
  • Medir igual que la serie: desde la apertura formal de la vacante hasta el inicio del contrato, no hasta la oferta. Solo así la comparación es válida.
  • Construir una distribución propia por familia de cargos. El rango entre 6 y 41 días muestra que no existe un tiempo único de contratación.
  • Dar más margen a los procesos que se abren en mayo y diciembre, donde la mediana sube hasta 21 días.

 

Para academia y políticas públicas

  • Usar la serie ponderada por empleo para contrastar con el desempleo agregado. Sus ponderadores son fijos, por lo que la serie no se mueve por cambios en la composición de la muestra.
  • Preferir la mediana cuando se busque una medida poco afectada por procesos extremos de larga duración.
  • Recordar el ciclo estadístico: los datos de semestres recientes (como 2026) tienden a subestimar la fricción real porque no incluyen procesos largos que aún no se cierran (censura por la derecha).

 

Preguntas frecuentes

Según datos de 931 empresas, la vacante central tarda 18 días en cubrirse, contados desde su apertura hasta el inicio del contrato (promedio 2023–2025). Una de cada cuatro vacantes se cubre en 6 días o menos y otra de cada cuatro tarda más de 41. El promedio es de 38 días, más alto que la mediana porque unos pocos procesos se extienden por meses. En 2025 la mediana subió a 20 días, frente a 17 en 2024.

La mediana es el valor central: la mitad de las vacantes se cubre en menos de ese número de días y la otra mitad en más. El promedio suma todas las duraciones y divide por el total, por lo que los procesos muy largos lo elevan. Entre 2023 y 2025 la mediana fue de 18 días y el promedio de 38. Para fijar metas de contratación, la mediana es una referencia más estable, mientras que el promedio refleja el efecto de los casos extremos.

En esta serie, el tiempo de contratación son los días corridos entre la fecha de apertura de la vacante y la fecha de inicio del contrato de la persona seleccionada. Solo se consideran vacantes con contratación verificada y duraciones de entre 0 y 365 días. Si una vacante registra más de un ingreso, se usa el primero. Para comparar la cifra de una empresa con esta referencia, conviene medirla de la misma forma y no hasta la fecha de la oferta.

 Entre 2022 y 2025, las vacantes abiertas en mayo y diciembre fueron las más lentas de cubrir: la mediana llegó a 21 días en ambos meses. Las abiertas en julio fueron las más rápidas, con 16 días. La diferencia es de unos cinco días y proviene de un promedio de cuatro años sobre una muestra acotada, por lo que sirve como señal para planificar y no como regla fija. Conviene dar más margen a los procesos que se abren en esos meses. 

La serie llega hasta septiembre de 2026 y la duración cae con fuerza al final: la mediana pasa de 15 días en junio a 6 en septiembre. No es una mejora real. Como solo se cuentan vacantes con contrato iniciado, los meses recientes incluyen los procesos que cerraron rápido y todavía no los largos. Esas cifras van a subir a medida que se completen. Por eso el análisis llega hasta junio de 2026 y trata el primer semestre de ese año como preliminar.


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