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Brecha salarial de género en La Generación X: los desafíos para las empresas en 2026

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| 3 Minutos de lectura

| Publicación junio 23, 2026| Última actualización junio 23, 2026


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La brecha salarial de género en el sector privado formal chileno alcanzó un mínimo histórico de 16% en el primer trimestre de 2026, según el Radar del Mercado Laboral de Buk. Es una buena noticia, pero tiene una trampa: el promedio agregado esconde una distribución muy desigual entre generaciones. En la Generación X, la brecha llega a 23%, la más alta entre todos los grupos etarios y la que menos ha mejorado.

 

Para los equipos de RRHH, ese número no es un dato de contexto. Es una señal de dónde están concentrados los problemas de equidad salarial dentro de las organizaciones hoy.

 

 

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¿Por qué la Gen X acumula la mayor brecha?

La Generación X, nacidos aproximadamente entre 1965 y 1980, está en la etapa de mayor seniority y responsabilidad en sus carreras. Son quienes hoy ocupan jefaturas medias, gerencias funcionales y cargos de mayor jerarquía. Y es precisamente en esa etapa donde las desigualdades acumuladas durante años de trayectoria laboral se hacen más visibles.

 

Hay dos factores que el Radar y los estudios especializados identifican como principales causas. El primero es la carga de responsabilidades familiares: la Generación X cargó históricamente con la mayor parte del cuidado de hijos y familiares en etapas donde eso implicaba reducción de jornada, ausencias o renuncia de posiciones de alta exigencia. El segundo es la estructura de las bandas salariales en etapas intermedias de carrera, donde los ajustes suelen hacerse por desempeño individual y existe menos transparencia que en los rangos de entrada.

 

El resultado acumulado es que las mujeres de la Gen X que llegaron a cargos de mayor responsabilidad lo hicieron, en promedio, con una base salarial rezagada que los reajustes anuales no logran cerrar.

¿Qué le corresponde hacer al área de RRHH?

La reducción de la brecha salarial de género en Chile no ocurre sola. El dato del Radar muestra que el promedio general mejoró 1,4 puntos en un trimestre, pero eso es posible en parte porque el empleo femenino está creciendo más rápido que el masculino (+2,6% vs +1,2%), lo que altera la composición del universo. Eso no equivale a que las organizaciones hayan cerrado sus brechas internas.

Para equipos de RRHH con ambición real de equidad, las acciones más efectivas en el segmento Gen X son específicas.

 

Hacer una auditoría salarial segmentada por género y tramo etario. Un análisis global de brecha salarial puede mostrar un número bajo mientras oculta concentraciones severas en ciertos grupos. Si la empresa no tiene datos desagregados por generación, no puede intervenir donde más importa.

Revisar los criterios de ajuste salarial en rangos medios y altos. Los aumentos basados exclusivamente en evaluación de desempeño individual reproducen los sesgos históricos si la evaluación misma tiene sesgos. Complementar con bandas salariales transparentes y revisión periódica del equity dentro del cargo reduce esa distorsión.

 

Diseñar planes de carrera que compensen las interrupciones. Las mujeres de la Gen X que salieron del mercado laboral por maternidad o cuidado y volvieron a cargos similares suelen hacerlo con un rezago que no se compensa automáticamente. Un plan de carrera que reconoce explícitamente esa trayectoria y la pondera en los ajustes es una herramienta concreta de cierre de brecha. Revisar la política de compensaciones es el punto de partida.

¿Qué dice el contexto internacional?

Para dimensionar el desafío, el promedio OCDE de brecha salarial de género en la mediana es 10%. Chile, incluso con el mínimo histórico del sector formal privado, está 5,9 puntos por encima. Y según el estudio de la OIT sobre brecha salarial en Chile de Gontero y Ravest (2025), cuando la brecha se ajusta por nivel educativo, tipo de jornada y sector, la cifra nacional escala a 22%, por encima del promedio regional de 20%.

 

El dato del Radar no contradice estos números: mide una subpoblación más homogénea (sector privado formal con contratos directos), donde la regulación produce brechas estructuralmente menores. Lo que refleja es la mejor situación posible dentro del mercado formal. La brecha real en el conjunto de la economía es mayor.

 

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